El origen del Buena Vista Social Club es singular.

En los años 40′ del pasado siglo, La Habana estaba privilegiada por la presencia de clubes sociales. En estos lugares se reunía la sociedad habanera, para bailar y disfrutar de la música del patio.

Uno de ellos era el ubicado en la barriada de Buenavista en Marianao, en el que se presentaron numerosas luminarias de la escena musical cubana.

Con el triunfo de la Revolución estos centros desaparecieron, pero sin embargo, en 1996 el productor estadounidense Ry Cooder tuvo la idea de reunir a varios de los músicos que compartieron escenario con él, en el club de Buenavista. Entre ellos se encontraban Compay Segundo, Omara Portuondo e Ibrahím Ferrer. Así vio la luz el Buena Vista Social Club, que de inmediato se plantó, con luz propia, en el estrellato mundial.

Leyenda viva

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Buena Vista Social Club

Ayudado por Juan de Marcos González, Ry Cooder convenció a varias figuras consagradas de la música cubana para grabar en los estudios de la EGREM. Entre los miembros fundadores del renovado Buenavista Social Club destacan Compay Segundo, Ibrahím Ferrer, Omara Portuondo, Eliades Ochoa y Rubén González Fontanills.

En 1997 apareció su grabación debut, titulada Buena Vista Social Club. Contrario a lo que se podría esperar, el disco tuvo un éxito rotundo, tanto de crítica como de taquilla en las giras que el grupo realizó. Tanto fue así que el cineasta alemán Wim Wenders realizó un documental sobre las presentaciones de la orquesta en Amsterdam y Nueva York, así como entrevistas a sus miembros.

El resultado fue una nominación al Oscar para el documental, además del premio a Mejor Documental en el European Film Festival, y un Grammy para el disco, nada despreciable para una grabación made in Cuba. Las ventas se sitúan por encima de los 8 millones de ejemplares y por si fuese poco, la revista Rolling Stone lo seleccionó como uno de los 500 mejores discos de todos los tiempos.

El triunfo del Buena Vista Social Club suscitó un interés masivo en la música cubana. Su repercusión llegó a plasmarse en una novela de Salman Rushdie, cuando en Fury calificó al verano de 1998 como “el verano Buena Vista”. Muchos de los miembros del Buena Vista Social Club grabaron luego exitosos discos en solitario. Así, en el año 2000 aparecieron Buenavista Social Club presenta Ibrahím Ferrer y Buenavista Social Club presenta Omara Portuondo.

En estos álbumes, ambos intérpretes tuvieron la colaboración de músicos de la banda. El primero de ellos obtuvo un premio Grammy, cuando Ibrahím tenía 73 años de edad. El estilo sin igual del Buena Vista Social Club no puede encasillarse en un género, pero sin duda, su mayor influencia es el son cubano. Pero no puede dejar de notarse las influencias del jazz, feeling y otros ritmos tradicionales cubanos e internacionales. La avanzada edad de muchos de sus integrantes evitó en gran medida la continuación del proyecto.

Compay Segundo y Rubén González murieron en 2003 a los 95 y 84 años respectivamente, mientras que Ibrahím Ferrer falleció a los 78 en 2005. En la actualidad Omara Portuondo, los miembros sobrevivientes y algunos nuevos integrantes realizan la gira de despedida del Buena Vista Social Club. Al final de la gira el Buena Vista Social Club será, definitivamente, una leyenda de la música cubana y mundial.

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