No se puede hablar de música cubana sin mencionar a Enrique Jorrín, el carismático creador del chachachá, ritmo musical que marcó un antes y un después y aún se sigue bailando en los salones de todo el mundo.

Este contagioso género debe su nombre al sonido que hacen los pies de los bailadores sobre la pista cuando se mueven al compás de piezas como La engañadora, El Bodeguero, Los Marcianos, Rico Vacilón o Me lo Dijo Adela.

Un niño prodigio

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Enrique Jorrín

Enrique Jorrín Oleaga nació el 25 de diciembre de 1926 en Candelaria, en la más occidental de las provincias de Cuba, Pinar del Río. Desde niño se destacó por su talento excepcional, cuando su padre Miguel Jorrín le enseñó a tocar el viejo piano de la casa.

Con el tiempo el piano no dio más por el desgaste de los años, pero eso no detuvo a Enrique, que lo sustituyó por el violín de uno de sus hermanos. Cuando la familia se trasladó para La Habana en la década de 1930, Enrique Jorrín continuó sus estudios musicales en el Conservatorio Municipal, actual Escuela de Música Amadeo Roldán.

El joven talento se destacó por primera vez a los 11 años, cuando creó e interpretó su primer danzón llamado Hilda, acompañado de la agrupación Selección. Un año más tarde escribiría la parte del violín del danzón Osiris, uno de los más emblemáticos temas de la futura Orquesta Enrique Jorrín.

La Engañadora y el cha cha chá

El principal aporte de Enrique Jorrín a la música tuvo lugar en 1950. Este año dio a conocer en los salones situados entre Prado y Neptuno su primer cha cha chá, La engañadora, que le daría título a su primer disco grabado en 1953.

El nuevo ritmo musical ganó pronto la aceptación del público gracias al equilibrio entre melodías a tiempo y a contratiempo que lo caracterizaban. Hasta el momento había predominado el danzón, que Jorrín transformó además incluyendo voces a trío. Llamado en sus inicios neodanzón, entre los primeros chachachás sobresalen otros temas como El túnel, Nada para ti, El alardoso y Me muero, por citar algunos ejemplos.

La Orquesta Enrique Jorrín y su influencia en una generación

En 1954 se fundó la Orquesta Enrique Jorrín y en 1955 hizo su primera incursión en el extranjero con su visita a México. Es allí donde el nuevo ritmo tuvo gran éxito y su creador mejoró el sonido de la agrupación con la incorporación de trompetas y la amplificación del contrabajo y los violines.

Más adelante la banda realizó giras por otros países de América como Panamá, Venezuela y Estados Unidos, y también se dio a conocer en África y Europa. El cha cha chá no tardó en devenir ritmo simbólico de la música cubana. Grupos como la Orquesta Aragón y la Orquesta América, y autores como Jorge Zamora, Richard Egués, Frank Pérez, Isabelita Serpa, Ruddy Calzado y Pedro Junco, entre otros, seguirían los pasos de Jorrín.

La muerte de un grande de la música cubana

Este notabilísimo maestro muere en La Habana el 12 de diciembre de 1987, a la edad de 60 años. Con su ingenio artístico, su carisma y su violín, Enrique Jorrín es un ícono de la música cubana y uno de sus principales y más queridos representantes. Su relevancia es tal, que aun hoy en día el cha cha chá es un obligatorio en las competiciones de ball room dentro de los ritmos latinoamericanos.

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