Estudiar música en Cuba es hacer un recorrido por sus orígenes. Antes de la colonización, los aborígenes poseían instrumentos rudimentarios pero funcionales, procedentes de la cultura caribe y taína, como el mayohuacán, un tambores de madera; los guamos, trompetas de caracol y flautas de canutos o hueso, entre otros.

Hoy, cada cubano lleva los ritmos de una historia que no se detuvo en la aldea aborigen. Estudiar música en Cuba permite conocer una tradición que se ha legado tanto de manera popular como académica. El devenir de la música cubana está marcado por la influencia española, africana, asiática, americana e incluso árabe.

La formación de la identidad musical cubana

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Estudiar música en Cuba

Con la conquista, los españoles trajeron su música que ya en sí misma era un mosaico étnico con géneros mezclados como la rumba flamenca.

La riqueza de sus tradiciones se mezcló con la cultura africana que se introduciría en la Isla como fuerza de trabajo esclavo. Este proceso de transculturación musical no impidió que los pueblos africanos mantuvieran sus ritmos, principalmente de la cultura yoruba de Nigeria y la bantú de Angola y el Congo.

Por ejemplo, el Día de Reyes, celebrado cada 6 de enero, se convirtió en una festividad religioso-popular donde la música de los descendientes africanos se comenzaba a mezclar con la española. Este fue el origen de los carnavales y comparsas, a los que se uniría después la cultura asiática y su famosa trompeta china.

La música sacra fue también de gran importancia, como lo refleja la obra de Esteban Salas, que organizó la primera orquesta de música clásica a finales del siglo XVIII, en la Catedral de Santiago de Cuba. Pero no será hasta la primera década del siglo XIX que se funde la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba con un formato completo, con lo cual la música cubana tuvo una rápida evolución alejada de los modelos europeos.

Estudiar música en Cuba es sentir una continuidad que nace en el piano de Saumell, de Ignacio Cervantes, de Cecilia Aritzi y, es revivir a grandes violinistas como Claudio Brindis de Salas. Este último era el director de la afamada orquesta La Concha de Oro, vivo ejemplo de una Orquesta Típica que promovía la música bailable como las contradanzas, danzas, guarachas, zapateos, entre otros.

Estudiar música en Cuba en la actualidad

El Triunfo de la Revolución Cubana trajo la masificación de la cultura y la revitalización de las raíces. Estudiar música en Cuba se hizo un derecho ciudadano, con la fundación de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y Instituto Superior de Arte (ISA).

Aparecieron movimientos autóctonos como la nueva trova o el jazz afro-cubano y la timba, pero muchos ritmos siguieron afluyendo e integrándose a la música del país, como el pop, el rap y el rock, lo que permitió consolidar y difundir la esencia de la música cubana. La Isla crece en una melodía contagiosa y única que desea ser trasmitida y está al alcance de todo quien desee estudiar música en Cuba.

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