Aún recuerdo aquellas tardes de sábado de la época del 70 del siglo pasado, en que mi mamá me llevaba a la Plaza de la Catedral, cerca de la bahía y en pleno corazón del Casco Histórico de la Habana Vieja. Con mis ojos de niño todo era una maravilla, pero había una persona especial que andaba buscando.

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Teresita Fernández

Aquella señora dulce y paciente no llamaba para nada la atención entre el ir y venir de los paseantes. A Teresita Fernández no se le podía buscar con los ojos: se le reconocía por el sonido de la guitarra que siempre la acompañaba y por su voz, que aunque no resaltaba por su volumen si lo hacía por su tesitura… que era como una caricia en el corazón.

Así, tarde tras tarde se desenvolvió mi infancia y la de millones de niños cubanos, a quien Teresita vistió de canciones para soñar con papalotes, barcos, mariposas y estrellas.

Teresita Fernández, la maestra que cantaba

Teresa Fernández García nació el 20 de diciembre de 1930 en Santa Clara. Ya desde pequeña cantaba en un programa radial que dirigía su madre Amparo García, aunque su aprendizaje musical fue autodidacta. Conjugó el canto con el magisterio, de tal forma que en 1959 obtuvo el grado de Doctora en Ciencias Pedagógicas. Su aproximación musical era sencilla pero directa.

Acompañándose únicamente de su guitarra fue vista con recelo por la escena artística del comienzo de los 60 por poco espectacular. Ramón Veloz  y las Hermanas Martí cantaron canciones suyas, pero se la tenía más como autora que como intérprete. Fue el gran maestro Bola de Nieve quien la acogió y dio a conocer en su peña del restaurante Monseigneur del Vedado Habanero.

El Bola regaló el más tierno de los piropos a Teresita: “Usted no necesita más adorno que la canción”. Teresita ganó su propio espacio en el Club Cóctel del Vedado, promoviendo a otros trovadores que como ella cantaban de manera simple pero directa. Fue allí donde esta maestra tendió la mano a quien sería uno de los íconos de la canción cubana: Silvio Rodríguez. En 1974, a pedido de Celia Sanchez, se crea en el Parque Lenin un espacio para la canción trovadoresca a cargo de Teresita llamado La Peña de los Juglares, espacio y cuna del movimiento de la Nueva Trova.

Teresita y los niños

Desde la época de los 60 Teresita desarrolló dos programas radiales infantiles llamados Musa traviesa y De regreso, y debutó en la televisión con La casita de azúcar, junto con los títeres Pitusa y Eusebio. Aunque el programa desaparece en los 70, aun los niños cubanos cantan el tema de estos dos muñecos.

Teresita alternaba su trabajo en la Nueva Trova con sus encuentros para niños en la Plaza de la Catedral y en La Colina de los Muñecos del propio Parque Lenin. De ella todos los cubanos recuerdan canciones infantiles como Tía jutía, Canta pajarito, Mi gatico Vinagrito, Dame la mano y danzaremos, Tin, tin, la lluvia o Lo Feo, entre muchas otras.

Su labor como pedagoga, autora, intérprete y narradora solo pudo ser interrumpida por su deceso, el 11 de noviembre de 2013. Junto al mexicano Francisco Gabilondo Soler y la argentina María Elena Walsh, Teresita Fernández es considerada dentro de los grandes maestros de la canción para niños en Latinoamérica; y la que abrió el camino para otras muchas figuras que la acompañaron en su viaje de barquitos de papel. (Continuará…)

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