Si bien la maestra Teresita Fernández fue la mayor exponente de la canción infantil del siglo XX en Cuba, no fue la única superestrella de nuestra niñez.

Contemporáneo con ella coexistieron figuras que todo lo dieron para alegrar nuestra infancia. Uno de ellos, que más que un cantante fue una institución de la cultura cubana en el trabajo para niños fue el gran actor Erdwin Fernández.

Erdwin Fernández, el payaso Trompoloco

trompoloco

Trompoloco

Erdwin Fernández era un actor que llevó de forma magistral el arte circense al medio televisivo. Junto a Nilda Collado, su esposa, inició en 1962 el programa televisivo Amigo y sus amiguitos.

Con canciones, cuentos y juegos, este programa marcó toda una generación educando y repartiendo alegría. Con su voz aniñada, Erdwin entablaba un diálogo con una supuesta abuela en su Di por qué, que hacía reflexionar sobre la tercera edad y con la que más de un padre tenía que voltear la cabeza para esconder una lágrima.

Otro ejemplo es La muñeca fea, donde Trompoloco enseñaba lo relativo de la belleza y el valor real de lo que nos hace feliz. Para Erdwin, el payaso no era un simple hazmerreír, sino un conducto para formar valores.

Consuelito Vidal: la niña inmortal

Consuelo Vidal Regal fue la gran diva de la animación en Cuba. Actriz de talla indiscutible, nunca le faltó el tiempo para prestar su voz a la interpretación de canciones infantiles. Fue compañera de trabajo de Erdwing y Nilda en Amigo y sus amiguitos, y después figura junto a Ana Nora Calaza en Tía Tata cuenta cuentos.

A su voz entrañable deben los niños cubanos Barquito de papel. Aun hoy en día, esta es probablemente la primera canción que se enseña a nuestros peques. Si eres cubano o hijo de cubanos, seguro puedes cantarla.

Enriqueta Almanza, la madre de las canciones

Si Consuelito fue la voz de Barquito de papel, Enriqueta Almanza fue su madre. Esta pianista y compositora cubana nació el 15 de junio de 1934 y realizó estudios en los conservatorios Nacional de Música de La Habana “Hubert de Blanck” y “Amadeo Roldán“. Se desempeñó como pianista de conciertos y profesora de música en el Instituto Superior de Arte.

Junto a Teresita Fernández, fue la más prolífica de las compositoras de canciones infantiles que ha dado esta isla. De su cosecha ha legado para todas las generaciones presentes y futuras, además del barquito, El soldadito de plomo, Vamos a mimir, El cangrejito enamorado, Y había una vez, La canción del jabón, A jugar, Protesta infantil, Serenata gatuna, En el teatro de los muñecos, Llanto de cebollas, El clavel y la azucena y otro de los grandes himnos de los niños cubanos: Juan me tiene sin cuidado!

Ana Nora Calaza

Completa el cuadro de las grandes estrellas de la música infantil del pasado siglo la actriz, titiritera, cantante y compositora Ana Nora Calaza Fortes. Ella fue el otro pilar de los dos programas infantiles mencionados con anterioridad, y la voz de su continuador Arcoíris Musical, empezado a transmitir en el 1987.

Aunque no fueron los únicos que dedicaron tiempo y esfuerzo a la canción infantil cubana, estas figuras dieron un lustre impecable a una infancia que cerró a finales del pasado siglo. Quedan aún destacables ejemplos como la interpretación de El pícaro pilluelo del actor José Antonio Coro o el Reparador de Sueños de Silvio Rodríguez, y tantos otros que no mencionamos, pero también llenaron nuestra niñez.

Con la llegada de la década del 90 y el derrumbe del campo socialista, el número y calidad de los programas dedicados a los más pequeños de casa sufrió un duro golpe. Pero, aun así, a la canción infantil cubana le esperaría un nuevo despertar. (Continuará…)

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