Al construirse, en 1776, el primer teatro para ópera del continente americano en La Habana, la capital cubana se convirtió en un verdadero centro musical.

opera

La ópera en Cuba

“El Coliseo” o “El Principal” como también se le llamó, estrenó la “Didone abandonata”, con libreto de Metastasio y aunque con música de autor desconocido marcó el inicio de una efervescencia musical por el género extendiéndose a varias ciudades del país, como Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba, y atrayendo a artistas y compañías reconocidos de España e Italia.

La primera ópera cubana fue “América y Apolo”, estrenada en 1807. Los primeros en escribir ópera fueron extranjeros radicados en Cuba como Stefano Cristiani, José Serrano, Luigi Arditi y Giovanni Bottesini; estos últimos se conviertieron además en compositores y directores de orquesta.

Ellos también compusieron para el teatro Tacón. La del primero “Gulnara” o “El Corsario” con libreto de Rafael María de Mendive (el maestro de José Martí) se conserva aún, pero la del segundo “Colón en Cuba” con libreto de Ramón de Palma, lamentablemente no. Ambas fueron escritas en 1848.

Estos directores de orquesta tenían comunicación y amistad con otros compositores de la época, entre ellos Verdi, el gran maestro italiano, lo cual permitía que en La Habana se estrenaran las óperas a pocos meses después de ser estrenadas en Italia. “L’italiana in Algeri y Semiramide”, de Rossini; “Lucia di Lammermoor” de Donizetti; “Norma e Puritani”, de Bellini, tuvieron su estreno en La Habana para América.

El siglo XX marcó el boom de las óperas cubanas. El detonante fue el español José Mauri, mayor creador en Cuba del género. Con temas nacionalistas y estructuras más modernas, dejó por muchos años su composición “La esclava” escrita 1918, dentro del repertorio cubano. Se destacan en estos años las escritas por Hubert de Blanck: ”Patria”, “Actea e Icaona”, por Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla: “Manita en el suelo”, aunque sin estrenar y por Ernesto Lecuona, quien dejó inconclusa su ópera “El sombrero de yarey”.

“La Traviata” – Giuseppe Verdi

Y aunque la ópera tradicional se base en distintas modalidades de canto: recitativo, arioso y aria, también se cantan dúos, tríos y cuartetos, e incluso, pueden aparecer combinadas con coro. Hoy en día existen formas cada vez más libres. Lo que sí está claro es que la ópera es una obra hecha con el propósito a ser representada y es por ello que está relacionada con varios géneros de teatro musical como son la zarzuela española, el Singspiel alemán, la Opereta vienesa, la Opéra-comique francesa y el Musical inglés y estadounidense.

En Cuba, hoy día, el gusto por este género ha sido desplazado por otros más contemporáneos, pero no escapan quienes disfruten de ella. El Teatro Lírico Nacional de Cuba es la sede, no solo para la interpretación de la ópera, sino también la opereta, la zarzuela, la música de concierto, así como la música sinfónico vocal.

A su vez, y tratando de rescatar el género, se fundó en 2005 la Escuela del Teatro Lírico Nacional de Cuba, donde se imparte piano y canto. Actualmente, existen además del nacional el Teatro Lírico de Pinar del Río Ernesto Lecuona y el de Holguín Rodrigo Pratts de reconocido prestigio nacional e internacional.

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